Los dueños del mundo
Cada vez que coincido en una cena con mi amigo y arabista Juan Carlos Elvira no puedo contener las ganas de dejar los cubiertos y sacar mi bolígrafo y libreta de notas para apuntar sus inteligentes opiniones y soberbios conocimientos de la historia de Oriente Medio.
Ayer, en una de esas cenas, hablábamos sobre el miedo que tienen los banqueros al Islám porque todo aquél que profesa dicha religión es independiente de los valores materiales, tiene criterio espiritual y valora su vida mucho más allá del dinero; creer que en la otra existencia hay un paraíso seguro tiene sus implicaciones económicas ya que los flujos monetarios dejan de moverse para construir el cielo en la Tierra sino para llenar el mundo de resignación.
Si en vez de McDonnald´s se construyen mezquitas no es de extrañar que los dueños del mundo estén acongojados. Si en vez de incitar al consumismo se invita a la caridad, los poderosos tienen que estar más que temblando.
Me pregunto por qué las bolsas en Irán son transparentes. Todo el mundo puede saber lo que has comprado en la tienda y la basura que tiras. ¿Tiene esto que ver con facilitar el trabajo al
¿Es suficiente una cámara, un coche recorriendo las calles de Teherán con una mujer divorciada dentro hablando con personajes del paisaje urbanístico iraní para hacer una obra cinematográfica excepcional? La respuesta es que sí.
