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Vida de profesor

La vergüenza de las oposiciones

La vergüenza de las oposiciones ¿Por qué en España es vergonzoso el sistema de acceso a la enseñanza pública?

1. La oposición es un sistema heredado de la dictadura franquista en el que no se valora las nuevas técnicas pedagógicas.

2. El miedo al futuro hace que nos destrocemos el presente. Muchos institutos no contratan a profesores debido a los trámites burocráticos que hay que realizar, derivados de maxmordónicas listas de espera a las que hay que haberse presentado tres años antes.

3. La flexibilidad laboral del docente (a diferencia de otras profesiones) es necesaria, ya que los que no se reciclan ni se esfuerzan, destrozan y amargan a las nuevas generaciones de ciudadanos. Los profesores que no valen deberían ser expulsados inmediatamente ya que su función es crucial para el futuro de la sociedad.

4. La oposición fomenta que se presenten gentes con vocación de trabajo-de-por-vida y largas-vacaciones-bien-pagadas, sin ningún interés en la pedagogía.

5. Los tribunales que juzgan no son profesionales. Son juicios "inter pares" donde otros profesores valoran a alguien con igual o mejor preparación que ellos mismos.

6. Es una lotería en la que la gente se prepara una mínima parte de los más de 70 largos temas. Si sale la bolita de la suerte tendrán el trabajo.

7. Cientos de personas luchan por sesenta plazas. Neuróticos, psicóticos, maníacos, personas inestables, desequilibrados, etc. pueden aprobar dichas pruebas ya que sólo se valoran los conocimientos. Enseñar es muchísimo más que saber. Debería haber un test sobre salud mental, sobre todo en esta profesión tan propensa a las "bajas por depresión".

8. El tribunal valora algo que se supone que ya se sabe. Es ridículo preguntar sobre matemáticas a un licenciado en matemáticas.

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8 comentarios

Brunhilda -

Grandes verdades las de tu post. *(suspiro de resignación)*

ritmawey -

Sencillamente, "de tal palo, tal astilla". La ensañanza no es una cosa meramente mecánica dado que hay seres humanos catalizándola (los profesores), y como tal, al haber una relación humana hay consecuentemente influencias de tipo humano que escapan a la información y los simples datos de los libros de texto. Y lo más importante es que hay además una educación por parte del profesor para con el alumno.

Mientras no se enseñe en plan Matrix, enchufandonos en el cerebelo un cable y en 5 minutos ya lo sabemos todo, habrá profesores enseñando y que influirán en el alumno en lo que educación se refiere y el profesor inculcará a éste (en mayor o menor medida) su carácter, su equilibrio emocional-mental, sus formas de hacer las cosas, su educación, su tolerancia, su respeto, su amabilidad... ya sea tácitamente o explícitamente. Por tanto, habrá que buscar, examinar y determinar los "palos" que sean apropiados para dar lugar a las "astillas" deseadas. Habría que hacer un cambio considerable en los conceptos que hay en la formación de profesores, porque "palos" apropiados creo que haberlos no los hay hoy por hoy. Los tiempos no cambian por sí solos, somos nosotros los que cambiamos los tiempos, no podemos esperar a que los tiempos cambien la forma en que se concibe la enseñanza, etc, urge dar el paso y evolucionar de una vez.

JR -

Yo entiendo que una persona propensa a las depresiones, o con una enfermedad que le imposibilite para ejercer de profesor por el perjuicio que pueda afectar a los alumnos, no debería tener acceso a este tipo de puesto de trabajo. Simplemente, la tarea es demasiado importante como para dejarla en sus manos. En la educación sólo deben estar los mejores o los más motivados para esta tarea.

Por otro lado, no veo por qué un enfermo mental cuyas capacidades no impidan el pleno desempeño de la profesión de docente, puede acceder a ese puesto.

Esa selección ocurre, supongo, con todos los puestos de empleo por entrevista: no a todo el mundo se le da un trabajo como controlador aéreo. ¿Por qué no con el sector público en general y la educación muy en particular?

Saludos.

bacterio -

Mmm Rafael. El que alguien sea desagradable o inaguantable no quiere decir que tenga una enfermedad mental. No sé muy bien qué quieres decir con "desequilibrados", pero los profesores que yo he tenido que eran unos impresentables, no tenían enfermedades mentales, pero mala leche un rato.

No creo que la profesión de profesor sea sagrada (ni la juventud), pero sí que es bueno que los que se dediquen tengan entusiasmo y sepan lo que están haciendo.

Es curioso. La percepción social de los enfermos mentales, supongo que estará en buena parte más determinada por las películas como el silencio de los corderos o los insultos de patio de colegio que por la experiencia directa.

Si entiendo correctamente lo que propones, hay que esconder a la gente que alguna vez ha tenido una enfermedad mental bajo la alfombra. Erm... se me ocurren muchos grupos discriminables así pensando un rato, pero no sería políticamente correcto decirlo.

Rafael -

Los alumnos necesitan modelos de personas energéticas, con ganas de hacer cosas, que no se quejen constantemente de lo mal que va el mundo. Necesitan gente estable. Todos hemos tenido algún profesor que llevaba sus traumas al aula y nos amargaban la existencia. La profesión de profesor es sagrada y no hay que tolerar a los desequilibrados. Éstos pueden tener otro trabajo sin estar cara al público y sin poner lastres a las ilusiones de nuestros jóvenes.

bacterio -

Estoy aquí leyendo el punto siete, el de discriminar a la gente que tenga o haya tenido enfermedades mentales.

Supongo que la razón por la cual discriminarías a esta gente es porque son presuntamente peligrosos. Observo que también metes en el mismo saco a psicóticos, neuróticos y "personas inestables" (sea lo que sea eso)

De tu comentario deduzco que supones que alguien con un episodio psicótico se puede preparar una oposición. Esto es muy improbable.

Por otra parte, alguien "neurótico", por ejemplo con una fobia a volar, podría prepararse perfectamente una oposición de estas e incluso trabajar. No veo que esto sea un problema.

Quizás fuese mejor en vez de hacer examinar a todo el mundo por un psiquiatra, el tener constancia de si el opositor tiene algún antecedente penal, o quizás obtener un par de referencias de carácter.

Otro sistema que se usa por ahí es el popular test de personalidad de Minessota, pero no sé si eso es una buena cosa o no.

No creo que discriminar a la gente que tiene o ha tenido alguna enfermedad mental sea útil y posiblemente no fuera de acuerdo a ley.

Posiciones como la que postulas, dificultan mucho la reintegración al trabajo de gente perfectamente capaz. Más o menos, un quince por ciento de la población sufre de depresión clínica en algún momento. Esto no quiere decir que haya que tirar a esta gente como si fueran kleenex, muchos son perfectamente aprovechables, y la depresión tiene buen tratamiento hoy en día.

Mmm, estaba pensando que la tolerancia es una cosa que no se aprende bien en un libro.

JR -

Visto, leído, comentado y enlazado.

Saludos!

Mostaza de Canela -

A comienzos de este año decidí empezar a estudiar oposiciones (hace dos que acabé la carrera). Veo en la enseñanza lo que seguramente tú veas y creo en un profesorado diferente, capaz de motivar (esa es la clave fundamental).
Y esa motivación es la que me faltaba a mí, porque sé que opositar es entrar en un juego absurdo en el que se puede perder mucho tiempo. Y ya no tengo tiempo que perder, así que he aparcado las oposiciones y estoy trabajando en mi otra pequeña vocación.
Tal vez un día las cosas cambien, y me anime de nuevo.