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La fiesta de graduaciónPrueba de este consumismo exarcebado son las fiestas de graduación (denominadas aqui "prom"). Mis alumnos más pobres alquilan unos trajes y vestidos por un dineral, y los más ricos se los compran como esos que lleva la Familia Real inglesa el día del cumpleaños de Isabel II. Hay que reconocer que la fiesta es un recreo para la vista y da gusto fotografiarse con ellos. Ellas llevan varias semanas sometidas a estrictas dietas y ellos practicando con el nudo de la corbata. Ellas muestran constantemente unas sonrientes dentaduras y ellos una forzada serenidad en un vano intento de resultar seductores. Ellas soportan estoicamente las apreturas de sus vestimentas y ellos ocultan como buenamente pueden los nervios previos al desfile. En España no existe esto, y es una pena porque el prom actúa de nexo entre el Instituto y la comunidad. Sería bueno tenerlo, aunque sin ese excesivo consumismo estadounidense. Lunes, 05 de Abril de 2004 00:47 Comentarios » Ir a formulario
Lo más admirable de estos acontecimientos es que los propios alumnos recrean perfectos salones de baile con elaboradas decoraciones. Se ocupan de los más mínimos detalles y trabajan laboriosamente durante semanas para recrear una atmósfera llena de glamour, en lo que normalmente son gimnasios.
Me sorprendió ver como los adolescentes son capaces de organizar una fiesta sin una gota de alcohol y consiguen divertirse durante horas mientras charlan, bailan o toman refrescos. Fecha: 05/04/2004 06:58. |
Vida de profesor
Experiencias didácticas y anécdotas de un profesor nacido en España dando clases por el mundo.
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