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El Vertedero
Yo, Occidental sobrealimentado, contemplo la mirada fija de este joven. En mí surge el complejo de culpa en él, probablemente, la más absoluta de las indiferencias. En el fondo se siente afortunado.
Caminar descalzo entre los desehechos es algo normal. Estos trabajadores de los desperdicios han desarrollado unos pies fuertes, inmunes a los cortes de cristales, clavos y oxidados hierros.
Esta es la razón por la que a República Dominicana se le califica como Estado fallido.
Esta imagen es normal en todos los países del mundo. El problema surge cuando aparecen personas que viven y trabajan allí. Lunes, 18 de Julio de 2005 17:37 Enlace permanente. Profesor en Dominicana Comentarios » Ir a formulario
¡Tremendo!, sobrecogedor... Efectivamente nuestra dignidad humana está más que cuestionada, cuando consentimos que otros sufran ese nivel de pobreza. ¿Y ahora qué?. Puedo afiliarme a otra ONG más, mi economía puede resistirlo, pero no será suficiente, y lo sé, eso sí, tranquiliza la conciencia. Habría que ir más allá, y dar una respuesta mas radica. Le has dado la vuelta a la tortilla, no sé que les estás enseñando a ellos, a nosotros nos enseñas otro mundo, que sabemos que existe, que está ahí, pero que en general no contamina nuestra existencia. Suerte. Lourdes. Fecha: 18/07/2005 19:46. |
Vida de profesor
Experiencias didácticas y anécdotas de un profesor nacido en España dando clases por el mundo.
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